Debido a que cada estado y localidad tiene diferentes requisitos y tratamiento para la disolución y venta de empresas unipersonales, es recomendable que usted consulte con un abogado especializado en los procedimientos aplicables ante la Secretaría del Estado, el condado, la ciudad y la administración de empresas.
Disolución de una empresa unipersonal
Optar por la disolución en lugar de la venta de una empresa unipersonal puede resultar preferible cuando existen limitaciones de tiempo. Cerrar una empresa unipersonal no requiere negociaciones ni traspasos, lo que lo convierte en un proceso más rápido que su venta. Sin embargo, es fundamental mantener registros precisos y establecer una reserva para cubrir las deudas, impuestos y obligaciones imprevistas.
Al disolver una empresa unipersonal, el propietario debe notificar a:
- la Secretaría de Estado;
- la oficina del secretario del condado y de la ciudad;
- las autoridades fiscales locales, estatales y federales;
- las entidades que conceden licencias y las asociaciones comerciales;
- los acreedores y proveedores;
- los acreedores y proveedores;
- los empleados;
- los propietarios y arrendadores de equipos; y
- los bancos.
No obstante, a diferencia de otros tipos empresariales, no es necesario registrar oficialmente la disolución de una empresa unipersonal.
Previa disolución de la empresa unipersonal es importante cumplir con diversas obligaciones y tareas. Los propietarios deben concluir todos los pedidos pendientes, notificar a los clientes y empleados, saldar las deudas pendientes y cancelar las licencias, registros y nombres comerciales. Adicionalmente, se deberá observar la legislación fiscal y laboral aplicable para notificar, terminar y pagar a los empleados, así como presentar la documentación fiscal correspondiente.
Si el propietario enfrenta un posible proceso de deportación, debe considerar la venta de activos como equipos o mercancía antes de cerrar la empresa. Posteriormente, el propietario deberá proceder al cierre de todas las cuentas bancarias y tarjetas de crédito de la empresa.
Venta de una empresa unipersonal
Vender una empresa unipersonal puede ser una alternativa más favorable cuando no existen restricciones de tiempo, un comprador ya ha mostrado interés o cuando la empresa tiene una valoración especialmente alta. El proceso de venta de una empresa unipersonal puede ser complicado y se recomienda buscar la asesoría legal y la asistencia de un agente comercial cuando desee vender su empresa.
Primero debe considerar la valuación de la empresa tomando en cuenta las licencias, contratos de arrendamiento y otros activos de la empresa. Como un tema procesal, la venta de la empresa deberá reflejarse en todos los formularios fiscales correspondientes. A nivel federal, la transacción deberá documentarse en el Form 8594 correspondiente a la Declaración de Adquisición de Activos (Asset Acquisition Statement). En algunos estados, como Texas, un individuo puede disolver la empresa y el nuevo propietario puede registrarlo en los formularios de impuestos sobre la venta (tax sale forms). En el estado de Wisconsin, si el nombre de la empresa no coincide con el nombre legal completo del nuevo propietario, éste deberá presentar una solicitud de “nombre comercial” (“doing business as”). Cabe destacar que los requisitos para la disolución de una empresa varían por Estado.
Si tienes una hipoteca o un contrato de arrendamiento sobre los inmuebles de la empresa o sobre el equipo utilizado para su operación, deberás transferirlos al nuevo propietario y obtener las liberaciones de responsabilidad de los acreedores y arrendadores. La inobservancia o incumplimiento a lo anterior podría tener como consecuencia el que continúes siendo responsable de los pagos u otras obligaciones relacionadas con la empresa, incluso después de haber dejado el país y de ya no estar operando la empresa.
Si la empresa tiene un valor inferior al de sus deudas, podrías considerar iniciar un procedimiento estatal comúnmente denominado “cesión en beneficio de los acreedores” (assignment for the benefit of creditors). Este proceso implica transferir todos los activos a un cesionario (liquidador), quién venderá los activos y distribuirá los ingresos de manera proporcional entre los acreedores que presenten reclamaciones después de ser notificados. Adicionalmente, este procedimiento se utiliza con mayor frecuencia para las empresas (corporaciones o sociedades de responsabilidad limitada – corporations or limited liability companies), ya que la legislación estatal no suele proporcionar una condonación de deuda a individuos o propietarios únicos. Si bien el propietario aún puede tener responsabilidad personal por cualquier impuesto fiduciario, esta cesión de activos podría disuadir a los acreedores de continuar con acciones de cobro.