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Tipo
Familia

Es posible que los niños pequeños no puedan expresar con palabras sus preguntas o sentimientos. Sin embargo, el silencio y el comportamiento son formas de comunicación. Un principio básico que puede ser útil tener en cuenta al pensar y hablar de esto en familia es que la no comunicación no existe. Siempre nos estamos comunicando, ya sea con palabras, comportamiento o silencio. ¿Ha oído alguna vez la frase “el silencio es una declaración poderosa”? Incluso el hecho de no decir algo verbalmente puede ser una afirmación poderosa. En esta misma línea, los bebés, los niños y los adultos se comunican todo el tiempo. Sólo tenemos que aprender a ser sensibles al mensaje. Pero el mensaje importante aquí es que realmente puede haber un mensaje que merezca atención.

Algunos comportamientos que deben observarse en los niños pequeños

  • Aumento de la inquietud a la hora de acostarse o de la siesta: La hora de dormir de los niños puede ser un momento en el que muchos miedos se cuelan en sus pensamientos. También pueden aparecer en forma de pesadillas. Para los niños pequeños, las pesadillas de monstruos, pérdidas y separaciones pueden ser una forma de expresar lo que no acaban de aceptar o lo que temen. Los niños pequeños, por ejemplo, pueden sentirse muy inquietos cuando tienen una pesadilla y necesitan el consuelo de uno de sus padres o de un cuidador de confianza para volver a dormirse, porque la línea que separa los sueños de la realidad es todavía un poco borrosa. ¿Recuerda lo que sintió al despertarse en medio de un mal sueño? Lo más probable es que se diera cuenta enseguida de dónde estaba y de que era un sueño, y entonces, con suerte, se volvió a quedar dormido. A los niños les cuesta, porque siguen necesitando a sus padres para consolarse y comprobar la realidad.
  • Inquietud o rabietas: Los niños muy pequeños pueden volverse más inquietos y tener más rabietas. Puede ser su forma de decirle que están angustiados, que ellos también están nerviosos y que necesitan que les ayude a calmarse.
  • Temas de tristeza y pérdida en dibujos y juegos de simulación.

Algunos comportamientos que deben observarse en los niños mayores, en casa y en la escuela

Los niños podrían presentar estos síntomas:
  • Aislamiento;
  • Distracción;
  • Enfadado; o
  • Tristeza.
Puede que descubra que sí lo son:
  • Demostrar un bajo rendimiento escolar o parecer menos motivado en general;
  • Menos sociable y con más conflictos con los compañeros;
  • Negarse a ir a la escuela, con el consiguiente absentismo;
  • Transmitir dolencias físicas: dolores de estómago, de cabeza, etc.; o
  • Tener problemas de sueño y pesadillas.

Todos estos comportamientos son ejemplos de formas en que los niños comunican que están estresados y quizá agobiados. Cuando los padres pueden abordar el estrés de sus hijos, puede ayudarles a estar tranquilos y su comportamiento puede mejorar.

Qué buscar en los adolescentes

Los adolescentes pueden sentir la carga de unas responsabilidades cada vez mayores. Pueden sentirse que aún no están preparados o capacitados para asumir las funciones y responsabilidades parentales. A veces, cuando las personas se sienten asustadas o abrumadas, lo expresan con rabia. Puede que les resulte demasiado difícil sentirse tristes y asustados. La ira puede ayudar a las personas a sentirse fuertes y con poder. Es importante reconocer que cuando los adolescentes se enfadan, la raíz suele ser el miedo o la tristeza.

Los padres también deben buscar cambios en su hijo adolescente. ¿Hay grandes cambios en el comportamiento del adolescente en casa o en su rendimiento escolar? Estos cambios pueden ser una señal de que el adolescente está estresado y hay algo que debe abordarse.