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Tipo
Familia

El estrés por la deportación afecta a todo el mundo. Aunque su familia no se enfrente a la amenaza de la deportación, es posible que usted viva en una comunidad donde otros sí lo están. Sus hijos pueden verse afectados por lo que les ocurre a otros niños de su entorno, muchos de los cuales pueden ser sus amigos. Los niños pueden sentirse tristes por los amigos que se han ido, temer perder más amigos y temer que lo que les está ocurriendo a sus amigos también les ocurra a ellos. Es importante que usted, como padre, escuche y esté abierto a lo que siente su hijo. Es natural que a veces se sienta triste y asustado. Darles espacio para expresar sus sentimientos puede ayudarles a afrontar la situación. Ignorar o reprimir los sentimientos puede parecer útil a corto plazo, pero a largo plazo, retener los sentimientos puede provocar estallidos o comportamientos más negativos. Es importante intentar resistirse a la tendencia a reprimir los sentimientos y, en su lugar, esforzarse por encontrar una salida segura para ellos, como expresarlos con palabras.

He aquí algunos consejos para que estas conversaciones sean menos estresantes:

  • Escuche con atención. Un principio rector de todas las conversaciones es escuchar con sensibilidad y atención las preguntas y preocupaciones de su hijo. No desestime sus preocupaciones, escúchelas.
  • Busque un entorno adecuado. Para mantener una conversación es importante disponer de un espacio tranquilo, sin interrupciones y con tiempo suficiente, para no sentirse presionado ni apurado. Dependiendo de las edades de sus hijos, puede ser útil que estén presentes todos los miembros de la familia.
  • Prepárese. Antes de iniciar una conversación, tenga en mente un plan para lo que ocurriría si su familia se enfrentara a la deportación. Es reconfortante para los niños sentir que sus padres tienen el control y un plan para cuidar de ellos.
  • Sea sencillo. Si sus hijos tienen preguntas, lo mejor es responder con sencillez. Proporcione suficiente información para responder a sus inquietudes, pero no demasiada como para que se sientan abrumados. Esto puede suponer un gran esfuerzo por su parte, si se siente muy abrumado, lo cual también es razonable. También puede ser un momento difícil para usted.
  • Haga un medidor de estrés. Para medir el estrés de la familia, puede ser útil que cada miembro elabore un medidor de estrés en el que el verde indique calma, el amarillo algo de estrés y el rojo mucho estrés. Los niños mayores quizá prefieran una escala del 1 al 10. Imagíneselo como el velocímetro de un coche, que va de los colores suaves y tranquilizadores a los colores fuertes o del 1 al 10. El medidor podría colgarse en la puerta de la habitación del niño o encima de la cama. Puede hacer saber a su hijo que le consolará cuando vea la señal de que está estresado. Esto puede ayudarle a usted como padre o madre a construir un puente sencillo que le mantenga conectado a la experiencia de su hijo. También puede ayudar a su hijo a avisarle cuando necesite su presencia para sentirse mejor.